Este loco lindo
sueña en colores,
mezclando especias,
probando sabores.
Pierde la conciencia
dando un paseo.
Viajando solo,
o con Morfeo.
Este loco lindo
sueña en colores,
mezclando especias,
probando sabores.
Pierde la conciencia
dando un paseo.
Viajando solo,
o con Morfeo.
En ese entonces trabajaba en el centro, en horario vespertino. Generalmente terminábamos cerca de medianoche. Una vez bajada la reja, cada cual para su casa. Todos salíamos en direcciones diferentes.
Recuerdo una noche en particular. Luego del “hasta mañana muchachos”, comencé a caminar rumbo a mi casa, pero un mensaje de un amigo invitándome a tomar algo me obligó a quedarme en la parada del ómnibus. Éramos pocos. Unos 4 o 5 contándome. Los minutos que pasaron mientras esperábamos cada cual su línea fueron extraños. Divertidos incluso.
Te das cuenta como es esto; vas hablando por hablar. Vas creyéndote ese cuento que vos mismo te inventás.
Te inventás al bueno, al malo y al feo. A la cenicienta y la bruja mala.
Te inventás al héroe que no da la cara, te perdás vos mismo en nunca jamás.
Vas con tu discurso, tu ideología, tu filosofía en un alta voz.
Vas con la mirada perdida en el cielo, la frente marchita y plateada la cien, vas pidiendo pista, vas buscando a quién
te dejó tirado. Se rio de vos.
Mateo Mª Carrocio Acevedo
A simple vista se puede observar que la taza en cuestión (que desde ahora llamaremos, objeto T), es un digno ejemplar de su especie. Seguramente macho alfa de una manda de tazas, si la observáramos en estado salvaje
El cautiverio de tazas fue permitido por la ley 12.345, luego de la revuelta del 98, iniciada por coleccionistas de extrema derecha. Una persona y media resultaron heridas aquella nefasta tarde de agosto.
Él se despidió de todos. Victoria lloraba desconsoladamente, Joaquín estrechó su mano y Sofía lo abrazó. Yo, inmóvil miraba sus ojos negros ahora clavados en mi. Él estaba tan alto, tan fuerte, tan imponente, tan solemne, como siempre. Sus grandes manos ahora transformadas en un puño, reprimiéndolo todo; él no se permita flaquear, no ahora. Los recuerdos de ese verano supuraban nostalgia haciendo aún más difícil su partida.
A este sujeto le encantaba la fama. Su único fin en la vida era conseguir una calle con su nombre. Y trabajó duro para lograrlo.
Al principio intentó hacerlo por medios políticos; estudió derecho, encabezó una lista importante, llegó a presidente en pocos años. Pero para la comisión municipal encargada de nombrar las calles, todo esto no era suficiente.
Correcto e incorrecto
Concepto despreciable
Termino vil y abyecto
Correcto e incorrecto
Cadena constrictiva
Mordaza masiva
Palabras que oscurecen
Nos atan a pútrida celda
Obligan construir fachadas
Sostenidas en culpa generada
En estas hojas blancas
Como las olas del río
Escribo con sentimiento
Con letras un tanto opacas
Sin saber lo que me pasa
En silencio, en el olvido
Viviendo con esperanzas
Llorando sin más motivos