Julia pidió a su empleada que comprara masitas en la confitería habitual y que preparara la porcelana china, que había traído ella misma de ese país en su último viaje, para el té de las seis. Julia era una mujer muy sofisticada. Casada con un diplomático de carrera, de quién había aprendido a ser la mejor de las anfitrionas. Le gustaba mucho realizar todo tipo de viajes, mas que para conocer otras culturas para tener algo de que hablar con sus amigas cada domingo en el infaltable té de las seis. Era ese tipo de mujer que a pesar de ser conservadora cree que sus ideas son de vanguardia (tal vez lo fueran en el 1900) y hace de cada reunión social una exposición casi catedrática de las mismas.
Este domingo, como era de esperar, vendrían a tomar el té dos de sus grandes amigas, Ana y Lidia. Ana era una mujer de clase media alta con gustos no muy refinados a quién le gustaba juntarse con gente de mucho dinero y excelente posición social. Esto era excelente para Julia a quién no le gustaba bajo ningún concepto rodearse de personas que pudieran tener mas dinero que ella.
Lidia, quien era casi una excepción a las reglas de Julia, era la esposa del embajador Libanés a quien había conocido a través de las reuniones a las que su esposo la llevaba. No hablaba muy bien el español por lo que frecuentemente resultaba víctima de burlas tontas por parte de las otras dos mujeres.
Ya eran las cinco y media y Julia tenía todo pronto para recibir a sus amigas. En realidad quién tenía todo pronto era su empleada, ella simplemente se encargó de ir a la peluquería, a arreglarse el pelo que ya había arreglado ayer y el día anterior.
- ¿Está pronto el té de India en la tetera y las masitas servidas en la mesa? – Preguntó Julia. – Sí señora – contestó su empleada notoriamente cansada. – Excelente, yo voy a estar en mi cuarto. Cuando lleguen Ana y Lidia las hace pasar, espera cinco minutos y me avisa – dijo Julia mientras se retiraba a su cuarto sin siquiera esperar la respuesta de su empleada. Ella consideraba que estar esperando a que llegaran en la mesa la hacía parecer una mujer ociosa que no tiene otras cosas que atender y por eso siempre las hacía esperar exactamente cinco minutos, ni uno mas, ni uno menos.
A las seis en punto sonó en timbre y cinco minutos más tarde la empleada le avisó a Julia que sus amigas habían llegado.
Se inició una conversación de esas que tienen lugar al comienzo de toda pequeña reunión, en la que cada una contó a las otras dos lo que hizo o dejó de hacer desde la última vez que se vieron, a lo que Julia no prestó mayor atención ya que ella tenía preparada su disertación del día y era lo único que le importaba. Brevemente comentó sobre su viaje a China resumiendo el mismo en una sola oración: – Si no fueran tan comunistas sería un país hermoso -
- Hoy de mañana en el diario vi una noticia que me recordó el por qué he decidido no tener hijos – dijo Julia convenciéndose a sí misma de que el verdadero motivo para esto no era el hecho de que ella era estéril y no podía tenerlos. – “Joven asesinado por disputa sobre drogas” decía el titular. ¿Ustedes se dan cuenta? Esta no es la sociedad que teníamos hace veinte años – dijo la anfitriona. – Por supuesto que no querida amiga. En nuestra época la gente no se drogaba y por eso las personas de nuestra edad somos lo único bueno que va quedando de esta sociedad en estado de descomposición – agregó Ana que siempre estaba de acuerdo con Julia, sin importar el conocido hecho de que su hijo tenía problemas constantes con el abuso de todo tipo de sustancias.
- Exactamente, eso es a lo que voy, hoy en día una no puede salir de su casa porque hay algún drogadicto, que además por supuesto que es ladrón, tratando de sacarnos algo de dinero con todo tipo de excusas. Sin ir mas lejos, hoy, cuando fui a la peluquería en la puerta había sentados en el piso dos niños de este tipo, pidiendo monedas. Una atrocidad, una no paga todos los impuestos para que este tipo de gente ande suelta por ahí sin siquiera bañarse y ponerse ropa decente. – decía Julia mientras sus amigas la miraban con total atención. Ana como siempre con cara de absoluta e incondicional aprobación y Lidia tratando de entender lo que podía. – Es realmente espantoso – continuó Julia – están en todas partes, es como una invasión, una plaga más bien. Están hasta en el Shopping, es realmente estresante. -
Lidia con un poco mas de sensatez dijo: – A mi me parece que no es tan así, ni todos los pobres se drogan ni todos lo que se drogan son ladrones. ¿No? -
- Tu no sabes nada de esto, hace poco que llegaste a este país, Julia tiene razón, lo están arruinando, en diez años va ser mal visto ser una persona de bien y no consumir drogas – Le contestó Ana. Respuesta que dejaría fuera de la conversación en forma permanente a Lidia.
- Exactamente, están cambiando los valores. Hoy en día todo el mundo fuma marihuana hasta en la calle, y si una le dice algo le dicen que una es una vieja y otros tantos adjetivos que mi condición social me impide reproducir. Va a llegar el día en que esta gente va a estar en el poder, no porque la votemos sino porque la gente de bien, como nosotras, va a estar muerta y estos restos de humanidad van a ser lo único que queda, vamos a ser un país de drogadictos – dijo Julia, dando un sorbo a su tasa de té.
Las dos amigas siguieron diciendo estas mismas cosas de mil y una formas distintas hasta que se hizo la noche y se dio por terminada la tarde de té en casa de Julia.
Ana se fue sumamente conforme con su actuación mientras que Lidia se fue un tanto decepcionada de sus nuevas amigas.
Lo que ninguna sabía es que este había sido el último domingo de té ya que Julia amaneció muerta el lunes, de una sobredosis de Valium.
Von Brum
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Me gustó mucho el toque irónico del final. Es que la gente siempre se asusta cuando reconoce en los demás una parte de sí misma.
Eso si, fue una muerte con clase eh!
En este caso la señora no reconoce su similitud con lo otro a lo cual acusa. Lo otro es visto como algo que no puedo ser yo, por eso es que esta señora predica para los demás lo que no predica para si misma.
che que peligroso ese medicamento noooo?
después de leer “Julia” y “mi asesino” me pego un “valium” en la cabeza ji me gusto mucho