julio 20th, 2009

Todo era perfecto, me inundaba un hermoso sentimiento y me di cuenta de que aún no estaba despierto. Besé la almohada y abandoné mi cama, llegué hasta la sala, saludé a mis dos hermanas Pereza y Pobreza, no sé qué les pasa por la cabeza pero yo se que a ellas ya nada les interesa, y aunque nunca las cumplen, les encanta hacer promesas.

Salí a la calle, Soledad me acompañaba como cada mañana. En ese momento vi venir a Indigencia, se rumoreaba en el barrio de que su única creencia se basaba en su propia ciencia, la supervivencia, estaba buscando aumentar la dependencia y así se perdía la inocencia. Por suerte me pude escapar sin que notara mi presencia, tome un atajo y me subí a un tren que me llevaría a mi trabajo. Ya en el tren, me di cuenta de que lo abordaba mucha peste, no pude evitar taparme la boca para protegerme, pues el nuevo virus llamado “prepotencia” había arrasado con todo y yo no quería caer enfermo de ningún modo… Soledad no hablaba nada, yo tampoco le dirigía la palabra, por suerte el ser callado hoy en día no es tomado como un defecto, en efecto cuanto menos hablo, menos molesto, es que a la gente le molesta escuchar, más si les decís la verdad… sin darme cuenta había entrado en otro de mis momentos reflexivos, mi celular sonó y el ringtone dijo; “un mensaje has recibido”, me dispuse a leerlo, en el mensaje se encontraban palabras de mi amada, ella preguntaba como andaba y remarcaba que me amaba… el emisor: Felicidad indicaba el aparato… era común este tipo de mensajes, pues con ella llevo un noviazgo, aunque como en la escuela es todo un fiasco, la diferencia es que yo no estoy en la punta del patio y ella en la otra, sino que yo estoy acá y ella no está nunca… simplemente sé que existe y que es mía, espero poder sentirla… cuando la encuentre algún día…

El tren paró y me bajé, tres cuadras a pie, así me encontré en la puerta de mi oficio, Soledad se fue en su silencio. La recepcionista me informó que el jefe tenía que hablar conmigo, esto pasaba muy seguido. Trabajo para Amor quien prometió pagar con alegría. Las cosas salen mal aunque sus ordenes son mi guía y él dice que no paga porque es todo culpa mía… una hora hablando con mi jefe, la discusión perdió el eje y hasta me llamó de hereje. Siempre consigue convencerme, me muestra nuevos productos que parecen diferentes, cosas que me emocionan y a la larga me traicionan… Varias horas de ese castigo, gracias al cual sobrevivo, pero soy testigo, de que solo trabajo y no vivo… Pensando eso mientras volvía, me encontré con unas viejas conocidas mías; las Lágrimas, eran gemelas y siempre me escuchaban, la única forma que me desahogaba. El tiempo transcurría y la noche caía, otro día que agonizaba y en mi cama, Tristeza mi fiel amante me acompañaba.

Sethiris

Tags: , , , ,

2 Responses to “UN TIPO CUALQUIERA”

  1. illa dice:

    Ta re bueno! Lindo estilo.

  2. Mizoneko dice:

    Me copó pila!