agosto 8th, 2009

Alicia trabajaba como secretaria en un estudio contable que quedaba relativamente cerca de su casa. Como no había ningún ómnibus que le quedará bien siembre iba caminando a trabajar y volvía de igual manera, pero últimamente se había empezado a preocupar. De camino al trabajo hay un gran parque que como todo parque municipal está mal iluminado y los robos en la zona son cada vez mas frecuentes. Para empeorar un poco más las cosas la única forma de no tener que caminar diez cuadras más es atravesar una pequeña porción del parque.

La semana pasada a Lucía, una compañera de trabajo de Alicia, la habían robado en las inmediaciones del parque dos hombres armados; con una navaja uno y lo que parecía ser un cuchillo de cocina el otro. Dinero, teléfono, agenda y cordura fue lo que le quitaron a Lucía. Aparentemente esto de la perdida de la cordura es algo contagioso, la paranoia comenzó a apoderase de todos en la oficina. Nadie quería salir solo ni a la esquina después de las cuatro de la tarde. Y a Lucía había que acompañarla casi hasta el baño para que no le diera uno de los tan de moda ataques de pánico.

Alicia le comentaba estas cosas a su esposo quien le restaba importancia diciendo: – ladrones hubo siempre y siempre habrá, no es algo nuevo – pero ella no parecía contentarse. – Algo tengo que hacer, ya no me siento segura en la calle, y no pienso ir a trabajar en taxi – contestó ella mientras prendía el televisor para ver el noticiero e informarse de los hechos policiales de la jornada, ya que terminada esa sección ella cambiaba de canal.

Una de esas noches en su casa mirando el noticiero con su marido, ve una noticia que para Alicia resultó aterradora, habían violado a una mujer en un parque mientras caminaba a su trabajo. Alicia entró en pánico y empezó a gritarle a su esposo – ¿ves lo que te digo? ya no se puede ni vivir acá, me voy a tener que comprar un arma para poder salir a la calle -. Mientras Alicia gritaba y su esposo trataba de calmarla el informativista terminó de aclarar que éste hecho había tenido lugar en una ciudad a más de 600Km de donde vivía Alicia.

Al otro día de haber visto esa noticia Alicia decidió ir a comprar un arma. Asesorada por un amigo policía compró una Glock 9mm del modelo más compacto para que pudiera llevarla en su cartera. Luego pidió la mañana libre en su trabajo y se fue con su amigo a practicar al polígono de tiro. En el momento en que Alicia tomó el arma se sintió invencible. Todas las inseguridades habían desaparecido, ahora sí podía salir a la calle sin miedo. Los que tendrían que tener miedo eran todos los ladrones y violadores que estuvieran ahí afuera.

Ahora segura y tranquila se dirigió al trabajo. Le comentó a Lucía lo bien que se había sentido al disparar el arma por la mañana y le recomendó que comprar una ella también. Que era increíble lo tranquila que podía andar por la calle ahora que sabía que nadie la podía lastimar.

Poco después de las 7 de la tarde, al salir del trabajo Alicia tomó su camino habitual, las mismas calles y el oscuro sendero del parque. Mientras ella caminaba por el sendero mirando hacia todos lados, casi como deseando que alguien intentara robarla, por detrás aparece una silueta de un hombre, que no podía distinguir por la oscuridad, que corría hacia ella. Alicia rápidamente tomó el arma y le disparó dos veces al pecho para luego salir corriendo y encerrarse en su casa hasta que el corazón volviera a latir a un ritmo normal.

Mas tarde se enteraría, que ese hombre, era su esposo que preocupado por el miedo de Alicia la había ido a buscar.

Von Brum

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