septiembre 28th, 2009

Son una tribu muy antigua. Tanto que sus orígenes se mezclan en las sombras del tiempo. Viven perdidos en las profundidades de África. Ellos dicen no estar perdidos, claro, pero ¿Qué saben ellos si apenas son unos salvajes?

Los primeros exploradores se toparon con ellos a comienzos de siglo. A pesar de la llegada del hombre blanco esta tribu, hasta el día de hoy, mantiene intactas sus tradiciones. Bueno… casi.

Resulta que antes fabricaban sus casas con ladrillos hechos de barro y bosta de vaca. Supuestamente la bosta ahuyenta a los demonios. Ahora fabrican con bloques de cemento y ahuyentan demonios con inciensos de bosta. Quizás menos efectivo en lo que respecta a demonios pero más seguro ante tormentas.

Además de este cambio ínfimo en la arquitectura, también se dio un cambio, más ínfimo aún, en lo religioso.

Como antes conocían el alcohol, usaban en sus rituales jugos frutales y agua de un río con poderes divinos que está a muchas leguas de distancia. Ahora llevan a cabo sus rituales (y cualquier otro festejo), con abundancia de cerveza, agua gasificada y una fotografía digital del río divino, tomada por el Google Earth. Y a esto se le agrega el hecho de que el sacerdote de la tribu, el día que no quiere trabajar, alega no poder comunicarse con los dioses porque su I-phone no tiene batería.

Si señor, casi que mantienen sus tradiciones intactas. Ya ves, siguen sin comer carne.

Los martes.

Bueno, un martes de por medio.

Solo en septiembre.

Los años pares.

Extraído de “Rumores Fantásticos” de Elías

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One Response to “#5”

  1. Lectora Aficionada dice:

    Conocer nuestras culturas a través de tus cuentos, me da placer.