En ese entonces trabajaba en el centro, en horario vespertino. Generalmente terminábamos cerca de medianoche. Una vez bajada la reja, cada cual para su casa. Todos salíamos en direcciones diferentes.
Recuerdo una noche en particular. Luego del “hasta mañana muchachos”, comencé a caminar rumbo a mi casa, pero un mensaje de un amigo invitándome a tomar algo me obligó a quedarme en la parada del ómnibus. Éramos pocos. Unos 4 o 5 contándome. Los minutos que pasaron mientras esperábamos cada cual su línea fueron extraños. Divertidos incluso. (más…)